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SOLIDARIO > Como conducir
La conducción en ARENA implica una serie de pequeños trucos muy fáciles de poner en práctica pero que se han de tener muy presentes.
Dependiendo de la hora del día y de la temperatura la arena puede estar compacta (por la mañana temprano o después de la lluvia), seca y por lo tanto blanda (a primeras horas de la mañana) y muy seca y caliente y excesivamente blanda (a mediodía y por la tarde).
Será imprescindible llevar en nuestro equipo de herramientas un manómetro de precisión y un compresor, con conexión a mechero o batería, para poder realizar con garantías las operaciones que ahora describimos.
Según el estado de dureza en que se encuentre asi tendremos que ir bajando las presiones de los neumáticos para evitar que el vehículo se hunda. Por la mañana con la arena firme y compacta los vehículos de turismo que funcionan con presiones entre 1,8 y 2,2 bares deben de bajar inicialmente de 0,5 a 0,7 bares para dejarlos en 1,3 y 1,5 respectivamente. Mas tarde cuando la arena se va calentando y reblandeciendo habrá que bajar gradualmente, según necesidades, aun más las presiones hasta llegar a un mínimo de 0,7 bares del cual no podemos pasar para evitar desllantamientos y roturas de válvulas (en neumáticos con cámaras) por giro de las cubiertas sobre las llantas.
Una vez bajadas las presiones afrontaremos los tramos de arenas con decisión, en marchas bajas a intermedias y el régimen de giro del motor alto. Evitaremos acelerones en la salida y frenazos bruscos porque ambos son causantes de enterramientos. Los tramos largos se afrontarán con algo más de velocidad ya que la arena nos irá frenando poco a poco aunque este efecto debemos contrarrestarlo con el acelerador.
En caso de que el vehículo tendiera a detenerse por efecto de la arena y porque no hemos engranado la marcha adecuada tendremos que dejar que se pare, pisando el embrague y pisando muy levemente el freno para evitar que se hunda, e inmediatamente que esté detenido, insertar la marcha atrás e iniciar el movimiento hacia atrás suavemente para ir acelerando progresivamente. Trataremos de llegar al lugar de inicio y comenzar de nuevo con otra marcha más corta engranada y régimen de giro del motor alto.
Siempre que tengamos que girar lo haremos con giros muy amplios evitando girar mucho las ruedas ya que si lo hacemos el efecto que se consigue es de frenado.
Antes de afrontar una zona de arena que nos ofrezca dudas sobre su inmediata superación tendremos que esperar a que no haya otros vehículos en el trazado que pretendemos seguir ya que éstos se pueden atascar y ser un obstáculo para nosotros.
Tenemos que recordar que hay que tener mucho cuidado si conducimos por zonas de arena a mediodía ya que el sol está justo en su cenit y no produce sombras que nos avisen de dunas y otros obstáculos.
Si aun teniendo en cuenta estos consejos nos atascamos no insistiremos con el acelerador ya que lo único que conseguiremos será que el vehículo se hunda. Tendremos que hacer un intento de salir hacia atrás, como ya hemos dicho antes, y si no es posible tendremos que usar la pala para limpiar de arena los bajos del vehículo así como las ruedas y huellas.
Si llevamos planchas las utilizaremos en las ruedas motrices.
También debemos de tener en cuenta que el sobre esfuerzo que le estamos pidiendo al vehículo, y en particular al motor, hace que éste se caliente algo más de lo normal, el aceite lubricante también, el embrague, etc por lo que será recomendable de rato en rato hacer una paradita para dejar que se enfríe.
Una vez superadas las zonas de arena es muy importante restablecer las presiones originales a los neumáticos ya que si estando deshinchados los hacemos rodar por carreteras u otro tipo de pistas que no sean de arena correremos el peligro de que se desllanten por la velocidad, revienten por exceso de temperatura o se pinchen constantemente al rodar sin las presiones correctas.